domingo, 31 de julio de 2016

¿Por qué Comunicación Integral?


Alcances de la Comunicación Integral










El ser humano siempre se está comunicando, pero requiere preguntarse ¿qué está en verdad comunicando?, ¿cómo lo está comunicando?, ¿es su intención comunicar lo que está expresando? Y principalmente, ¿qué efecto produce en los demás y en sí mismo su comunicación?

Parte fundamental del proceso de comunicación es que provoca un efecto y una respuesta, tanto en quien emite la comunicación como en el receptor. Por lo tanto, es menester identificar tal afectación, incluso preverla, pues de ello depende el flujo de la convivencia humana. 

Es menester considerar que, al comunicarse, todo ser humano se manifiesta a través de su realidad personal, de ahí que resulte complicado comprenderse y, más aún, llegar a acuerdos. Entonces, es relevante aprender a entablar un circuito de comunicación que facilite la convivencia, que sirva como instrumento para un individuo que desea expresarse, pero que al mismo tiempo realice esta acción en función de generar un vínculo con la otra persona con efectos positivos en ambos, que coadyuven a llegar a acuerdos que beneficien a las partes y al entorno.

La complejidad del proceso comunicativo interpersonal, aquel que se da entre dos o más personas, cara a cara, requiere una capacitación que permita emplear los recursos de expresión a voluntad, tales como el lenguaje verbal y corporal, para evitar distorsiones y para que la comunicación resulte efectiva, asertiva, empática y funcional. 

Es decir, que la comunicación sea integral para fomentar una interacción encaminada a un fin más grande que el individual, de tal manera que ayude a unir voluntades, en pro de una convivencia responsable, con compromiso y respeto.

La visión de esta investigación tiene por objeto, en primera instancia, compaginar los elementos documentales que darían lugar a un constructo de comunicación integral, dirigido al fomento de la convivencia responsable, con la intención de conformar las bases de una capacitación dirigida al ser humano en formación, durante la etapa de educación Secundaria, al ser un tiempo relevante para incidir en su forma de verse a sí mismo y de interactuar con el entorno.

viernes, 15 de julio de 2016

Aportes de la Programación Neurolingüística


Disciplina acuñada por John Grinder y Richard Bandler que en términos concretos propone un modelo de comunicación, con técnicas destinadas a analizar, codificar y modificar conductas, empleando el lenguaje, tanto verbal, como gestual y corporal.

Conlleva Programación, debido a que involucra un conjunto sistemático de operaciones que persiguen un objetivo; Neuro, al partir de los procesos del sistema nervioso; y Lingüística, pues es el lenguaje, el intrumento de la comunicación misma, expresado en forma verbal y no verbal.

Una de las aportaciones más significativas a esta investigación es la referente a las percepciones.
Cada uno de nosotros, por intermedio de nuestras percepciones, construimos representaciones de la realidad, a través de nuestras experiencias previas, valores y emociones, las cuales operan como un filtro de la verdadera realidad. Todo esto lo procesamos por medio del lenguaje y tanto lo almacenamos en nuestro interior, como también lo expresamos hacia el exterior.

Todo lo anterior permite concluir que adicionalmente a la realidad, vivimos con base en las realidades construidas a nivel personal, y que se relacionan por la cultura, es decir, por el contexto en el cual nos desenvolvemos. Para Gessen y Gessen (2002), la clave es que al modificar nuestros valores, emociones y formas de expresarnos también podemos cambiar “la percepción de la realidad”. Alguien puede tener un modelo del mundo que es limitante, y en consecuencia obtiene resultados negativos. Si esta persona “se permite ver” otros modelos importantes, podría lograr la modificación de comportamiento y por tanto nuevos resultados, sea esto aplicado a un individuo, grupo u organización.

Entre las estrategias que permiten mejorar las experiencias personales, del pasado y del presente, así como la interacción con los demás, podemos citar:

- Las tres submodalidades, que se vinculan con las estrategias de aprendizaje, Visuales (color, distancia, profundidad, claridad, contraste y luminosidad); Auditivas (volumen, tono, ritmo y pausas); y Kinestésicas (temperatura, vibración, textura, presión, movimiento y peso). Con ayuda de técnicas de visualización, es posible modificar el recuerdo de un episodio infeliz en la infancia, restándole brillo, color o tamaño a las imágenes, que nos llegan a la memoria como una película mental.

- Técnica de Anclaje, consiste en asociar un estímulo externo sensorial, con una conducta positiva que se desea adquirir. Las anclas pueden disparar automáticamente procesos cerebrales diferentes. Un ancla puede ser una palabra, un gesto, un olor o color que nos lleve a un estado mental exitoso del pasado, el cual se convierte en un recurso potenciador de estados mentales positivos.

- El Reencuadre, se trata de cambiar el marco de referencia en el cual una persona percibe los hechos para modificar su significado. Cuando el significado varía, también cambia el estado emocional, las respuestas y las conductas de las personas.

- La Calibración, es la capacidad de reconocer el estado mental de las personas, observándolas y leyendo tanto su comportamiento verbal, como no verbal. Con ello se forman modelos en determinadas áreas que permiten inferir cómo se comportaron otras personas para destacar en su campo.

- La Inducción, como su nombre lo indica, induce ciertos estados emocionales en las personas para modificar situaciones de displacer.

- La Sincronización, pretende comprender y asemejar los sentimientos de otros, produciendo una vinculación profunda, entre los niveles conscientes e inconscientes del interlocutor.

- Relajación, es una herramienta que permite la distensión muscular y la ampliación de la conciencia. Ésta se logra a través de una adecuada respiración, en un lugar que nos ofrezca paz y tranquilidad y escuchando una música relajante. (Gessen & Gessen, 2002).

La PNL permite en general ampliar el panorama personal en el que nos desarrollamos, para tomar conciencia de que nuestra percepción representa una parcialidad de las cosas, por lo que nos invita a ser más abiertos y tolerantes ante el universo personal de los demás.


Referencia:

Gessen, M M; Gessen, V; (2002). Programación neurolingüística . Educere, 6(19) 341-343. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35601914

Comunicación Asertiva para el mejoramiento de Relaciones Interpersonales

La congruencia entre el ser interno y la manifestación del mismo hacia el exterior es competencia de la Asertividad. Por ello, el comportamiento asertivo facilita que la persona se sienta más satisfecha consigo misma y con las demás.

Para Riso, la conducta asertiva permite a la persona expresar adecuadamente oposición y afecto de acuerdo con sus intereses y objetivos, respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta. Mientras que Melgosa la define como “la expresión de nuestros sentimientos de una manera sincera abierta y espontánea, sin herir la sensibilidad de la otra persona”.  (Citados en Naranjo, 2008, p. 4).

Las personas asertivas tienen la capacidad de reconocer e identificar sus necesidades y exteriorizarlas a otras personas con firmeza y claridad. Al tiempo que, aceptan que la otra persona tiene el mismo derecho de hacerse valer. Precisamente, la sinceridad es la característica más distintiva de las personas asertivas, por lo que expresa el verdadero yo, no uno imaginario, inventado para manipular a las otras personas. Las conductas no asertivas son la agresiva y la pasiva.

Riso (citado en Naranjo, 2008) desglosa los indicadores expresivos verbales y no verbales de la asertividad:

- Mirar a los ojos. La mirada huidiza es típica de las personas inasertivas, generalmente se experimenta desconfianza porque se presume que la otra persona tiene algo que esconder o bien, que ésta no nos valida como su interlocutor. La persona asertiva no escapa a la mirada, la sostiene el tiempo suficiente para establecer un buen contacto.

- El volumen de la voz. Las personas que se sienten intimidadas por figuras de autoridad suelen bajar el volumen de su voz, al considerar que de esa forma el impacto de su mensaje no ofuscará al otro; esto provoca que se vean como personas tímidas o inseguras.

- Modulación y entonación de la voz. La entonación comunica e implica interés. Si el interlocutor es parco, la persona se siente poco apreciada; también se experimenta aburrimiento, desconexión y pereza de responder.

- Fluidez verbal. Ésta requiere espontaneidad y seguridad. Los tiempos muy prolongados para dar una respuesta, debido a que se piensa demasiado, generan angustia en la persona que está esperándola. Las personas inasertivas emplean recursos inadecuados, tales como muletillas, silencios entre una frase y otra, repeticiones y aclaraciones innecesarias, reiteradas disculpas e insinúan en vez de afirmar. Esto provoca impaciencia y desesperación.

- La postura. Comunica actitudes y la persona inasertiva da la impresión de que lo único que desea es no molestar. Es difícil acercarse afectivamente a una persona que no se acepta a sí misma. La sumisión generalmente produce rechazo.

- Los gestos. Son la entonación del cuerpo, acompañan físicamente al lenguaje y completan su sentido. Es lenguaje no verbal y es en el rostro donde más se manifiesta lo que la persona es. Los gestos de las personas no asertivas suelen estar desfasados respecto del lenguaje hablado. Existe cierta ambigüedad en el mensaje; por ejemplo, pueden manifestar verbalmente que están alegres, pero su rostro muestra tristeza. Con mayor frecuencia, las expresiones gestuales de estas personas suelen ser frías, impasibles y serias. Cuando se está frente a una persona con poca expresión gestual, se siente desconcierto, incertidumbre, desconfianza.

- El contenido verbal del mensaje. Es la transcripción en palabras de lo que se desea. El mensaje deber ser claro, explícito, directo, franco, considerado y respetuoso de los derechos de las demás personas. Hay personas que al expresar sus pensamientos o sentimientos terminan diciendo otra cosa o cambian de tema, por temor o por inseguridad. Cuando se descubre que una persona no dice lo que piensa se siente indignación.

La persona que se comunica de una forma funcional es aquella que puede expresar con firmeza sus opiniones, pero también está dispuesta a aclarar y clarificar; ve a la otra persona como un ser separado de ella y único; toma lo opuesto como una oportunidad para aprender, y no como una amenaza o una señal de conflicto; convive con otras personas y situaciones en función de cómo son y no de cómo desearía que fueran; toma la responsabilidad de lo que siente, piensa, escucha, observa, así como por sus acciones, en lugar de negarlas o atribuirlas a otras personas; y logra negociar abiertamente el dar y recibir.

La persona que se comunica de manera disfuncional no interpreta de forma adecuada los mensajes que le llegan del entorno, por ello tampoco es una persona abierta a lo que ella misma piensa y siente. Las dificultades que las personas pueden tener para comunicarse se vinculan estrechamente con la percepción que tienen de sí mismas; es decir, con la imagen propia y su autoestima. Una alta autoestima se relaciona con una comunicación funcional y asertiva. Una baja autoestima conduce hacia una comunicación disfuncional y no asertiva.  (Satir, citado en Naranjo, 2008).

Es necesario educarnos en materia de asertividad, de tal suerte que nuestra conducta y comunicación nos conduzcan hacia una mejor convivencia. Consideremos, de acuerdo a la visión asertiva, que todos tenemos derecho a intentar conseguir lo que consideremos mejor, siempre que no repercuta negativamente sobre otras personas; a ser respetadas; a solicitar ayuda, no exigirla, y a negarnos a ayudar a otras personas si así lo deseamos; también tenemos derecho a sentir emociones, tales como temor, tristeza, ira, angustia y a expresarlas sin herir los sentimientos de las demás. Todos podemos tener opiniones particulares sobre cualquier situación y manifestarnos sin ofender intencionalmente a otras personas. Y es necesario recordarnos que, todos tenemos derecho a equivocarnos en actitudes, opiniones y comportamientos, pero hacernos responsables de ello.

Promover una capacitación dirigida a los adolescentes, es menester, debido a que -como explica Naranjo (2008)- se están desarrollando en un ambiente educativo cargado de evaluaciones, lo que contribuye a aumentar el temor frente al contacto interpersonal, especialmente cuando el estudiante se siente inseguro de sus habilidades sociales y le preocupan las evaluaciones negativas de sus iguales o de los profesores. La ansiedad social puede interferir con el comportamiento asertivo y bloquearlo; tal ansiedad se produce por la vergüenza de la persona sobre sí misma, necesidad de aprobación, temor a dar una mala impresión, a comportarse de manera inapropiada y temor a las figuras de autoridad.

Además, cabe destacar que las habilidades de comunicación se enmarcan dentro de un contexto más amplio, pues implican todos los aspectos de la personalidad, explican Güell y Muñoz (citado en Naranjo, 2008). La forma de interactuar con los demás es precisamente la manifestación de de cómo la persona es, cómo piensa, qué valores tiene y su grado de sensibilidad. Por lo tanto, mejorar las habilidades comunicativas también repercute favorablemente en el estado emocional general de las personas.


Naranjo Pereira, M L; (2008). Relaciones interpersonales adecuadas mediante una comunicación y conducta asertivas. Revista Electrónica "Actualidades Investigativas en Educación", 8(1) 1-27. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=44780111


Importancia de la Inteligencia Emocional

Un ser óptimo y funcional para la vida misma requiere aprender a desarrollar una inteligencia emocional desde temprana edad, que le permita generar equilibrio entre sus capacidades, su desempeño y su forma de interactuar ante los estímulos internos y externos.

La inteligencia emocional pretende la armonía entre emoción y cognición. Las emociones proporcionan avisos ante momentos difíciles, circunstancias sorpresivas y tareas por resolver.

Shapiro, Avia y col. (citado en Rionda, Bello y Rodríguez, 2010) destaca algunos elementos recurrentes presentes en la emoción, los cuales pueden servir de guía para su caracterización: „Son respuestas a estímulos internos o externos, significativos para la persona; carácter dual, son positivas o negativas: „ muestran patrones de respuesta diferenciados en los planos fisiológicos, expresivos y conductuales; manifestación breve e intensa; „su función fundamental es adaptativa o de ajuste al medio; implican una relación bilateral con la cognición, en tanto la evaluación de la situación o estímulo desencadenante es parte de la respuesta emocional.

Explica Bisquerra R, que se ha dado un rompimiento con la hegemonía de la razón a favor de la armonía entre razón y emoción, debido al aumento de los índices de violencia, evidencias de que lo cognitivo por sí mismo no contribuye a la felicidad, también que el rendimiento académico no es garantía del éxito profesional y personal, así como la creciente preocupación por el bienestar, el estrés y la depresión, lo que ha llevado a la búsqueda de habilidades de afrontamiento, con base en la neurociencia y la psiconeuroinmunología, entre otros.

Por su parte Goleman acuña cinco dimensiones para articular la inteligencia emocional: la conciencia de uno mismo, la autorregulación, la automotivación, la empatía y la capacidad de relación. Mismas que son aprendidas y, por lo tanto, susceptibles de ser desarrolladas. Para este autor, la inteligencia emocional es ‘‘la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos’’. (citado en Rionda, Bello y Rodríguez, 2010).

La teoría de la inteligencia emocional ha sido motora de cambio en la forma de cómo se describe a la persona inteligente, por lo que educar a los seres humanos en ella es un imperativo actual.

Se ha dado lugar al diseño de programas de educación emocional para todas las edades y diversos ámbitos del quehacer humano como la escuela, la familia o la empresa. La mayoría de estos programas suelen tener un carácter preventivo o interventivo. Sin embargo, su  principal objetivo -aún en vías de desarrollo- es propiciar la comprensión de lo que efectivamente está ocurriendo en la esfera emocional, personal y social, de tal manera que el individuo logre disponer de recursos que contribuyan a un mejor ordenamiento de las emociones en función del crecimiento personal y colectivo.

Nuestros niños y jóvenes necesitan estar preparados para enfrentar situaciones que años atrás no existían, de ahí la importancia de ser educados emocionalmente en la escuela y la familia.


Referencia:

Rionda-Sánchez, H D; Bello-Dávila, Z; Rodríguez-Pérez, M E; (2010). La inteligencia emocional y su educación. VARONA, (51) 36-43.
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=360635569006

viernes, 8 de julio de 2016

Acerca de la Convivencia Humana

La convivencia humana se fundamenta en la relación con otros seres, sin embargo este acto de interacción, de intercambio, conlleva signos y elementos que promueven la discusión.

Marías (2000) citado en García (2013) comparte que "convivir no significa pensar igual, implica
vivir sin aniquilar al otro por creer o pensar distinto; convivir es acoger el desacuerdo, tener consciencia clara de la diferencia bajo el amor por la verdad. Convivir no significa suprimir la crítica, al contrario, exige su promoción como recurso de público raciocinio, de ahondamiento y preferencia por la búsqueda decidida de la verdad".

Bajo este orden de ideas, la convivencia supone la búsqueda de la verdad como argumento para la superación de la violencia, donde se imponen ideas o formas de vida a otros. Para ello el ejercicio de la libertad es necesario para que se facilite a los individuos decidir y creer sobre aquello que consideran conveniente.

La verdadera convivencia se realiza en el marco del diálogo y debate continuo. Explica García (2013) que el logro de la convivencia requiere de ciertas prácticas donde el lenguaje no manifieste una agresividad que provoque o afecte a los otros. Esto no quiere decir que se oculte la verdad cuando sea necesario decirla, pero exige fomentar maneras pacíficas del diálogo.

También asume un papel importante el fomentar espacios y circunstancias que permitan centrar la atención en temas relevantes, evitando la inercia de los banales, que más que aportar contaminan el ambiente social.

En suma, las bases que permiten la convivencia se centran en la libertad individual, el desarrollo social, la democracia; así como en las capacidades del pensar, de ver y aceptar la validez de ideas contrarias a nuestras convicciones; fomentando la búsqueda de claridad, los modos pacíficos y amables para la superación de la agresividad, usada habitualmente cuando se pretende imponer algo, sin contar con razones o argumentos consistentes. (García, 2013).

La convivencia humana nos requiere más abiertos y tolerantes, para estimular el desarrollo personal y social.

García, C. (2013). Reseña del Tratado sobre la Convivencia. Praxis & Saber, 4(7), 281-290
Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4805882

Empatía en la Comunicación

La Comunicación va más allá del uso de un vocabulario. En realidad todo nuestro ser se expresa por distintos canales y códigos. Por ello, para hablar de efectividad en el proceso comunicativo, es menester aprender a detectar lo que estamos emanando en todos sentidos, pues de ahí partirá el interlocutor para identificar la congruencia entre la palabra emitida y la expresión global. 

Recordemos que decimos cosas con nuestra mirada, con el tono de la voz, a través de nuestra vestimenta y arreglo general; los gestos son sumamente elocuentes, así como la postura de nuestro cuerpo, la distancia a la cual estamos de nuestro interlocutor, y hasta con el silencio comunicamos. (Otero, 2008). 

Estos factores y muchos otros debemos detectarlos en nuestro ser, pero también en la persona con la cual establecemos el proceso comunicativo. Aquí es precisamente donde interviene el factor de respeto ante las diferencias, costumbres, creencias y tradiciones, como eje de la comunicación eficaz.

Un elemento fundamental para lograr el respeto susceptible de dar lugar a la efectividad, es la empatía. Para Haydée Otero (2008) la empatía se da al sintonizarnos con las emociones y sentimientos del otro, al ponernos en su lugar y saber lo que siente. Se refiere a la capacidad de percibir los estados de ánimo de la otra persona, leer lo que expresa el tono de su voz, su postura, sus actitudes. Pero no asume posturas de juez para criticar el estado emocional del otro. Si bien es cierto que ello no implica estar de acuerdo con los puntos de vista del interlocutor, ni tampoco sentir lo mismo. Se trata de entrar en sintonía, en comunidad, con alguien. 

Al vincular las referencias de la empatía con la comunicación notamos que implica hacer esfuerzos activos por comprender el mensaje del otro. Implica preocuparse tanto por entender como por ser entendido y saber escuchar.

Otero (2008) puntualiza la importancia de no monopolizar el diálogo. Se trata de una conversación, al monopolizar el habla se dedica menos tiempo y atención a escuchar. Los esfuerzos se concentran en emitir una opinión, más que en comprender a la otra persona. Quienes no saben escuchar interrumpen el curso de las ideas de los demás.

Sin embargo, propone evitar guardar un silencio absoluto y pasivo. La escucha activa se manifiesta al saber escuchar, dando muestras al interlocutor de que lo entiende; sigue el curso la conversación mediante gestos, exclamaciones, comentarios o preguntas; y se interesa realmente por entender. El ser empático encuentra un gran valor en lo que el otro aporta. 

Requerimos emplear inteligencia emocional primero con uno mismo, ésta involucra autoconocimiento, autocontrol, automotivación y empatía. Las personas que poseen esta competencia muestran habilidades para poder controlarse, motivarse a sí mismos, y erradicar brotes de negatividad.

Los seres emocionalmente inteligentes saben persuadir y formar equipo, propician el cambio, son incluyentes y comprenden los sentimientos del otro. La capacidad de resonancia emocional permite vibrar junto con la otra persona, reconocerla para entrar en sintonía, así la comunicación genera beneficios para ambos y para su entorno.


Referencia

Otero Martínez, H; (2008). Hacia una Comunicación Efectiva y Humanista en ámbitos de salud. Revista Habanera de Ciencias Médicas, VII(1) 
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=180418956002 

La intersubjetividad en el uso del lenguaje

Transmitimos experiencias al comunicarnos y empleamos el lenguaje como vehículo de pensamientos y emociones.

Para Silvia Español (2007), el lenguaje es el instrumento simbólico por excelencia de la especie humana. Lo describe como un código simbólico para comunicar contenidos semánticos claros y precisos, relativos al pasado y futuro, lo perceptivamente presente, lo imaginado o recordado; y que posibilita que se establezcan experiencias de intersubjetividad entre aquellos que comparten el código. 

Se entrelazan los códigos de los interlocutores y sólo el resultado de la intersección facilitará el proceso de comprensión, lo demás puede asimilarse en tanto se genere la apertura necesaria para percibir más y aceptar más de lo que yace en el universo personal.

Si bien habla Español acerca de la intencionalidad al comunicarnos, pues considera que al hacer uso del lenguaje estamos transmitimos intencionadamente información, también expone la parte compleja del proceso comunicativo, la que va más allá de nuestra expresión consciente. "El lenguaje es mucho más que un código simbólico, la comunicación sobrevuela el mundo de las palabras y las experiencias de intersubjetividad no son siempre acerca de hechos en el mundo ni se logran solo mediante intercambios lingüísticos". (2007, p. 14).

Queda a discusión el campo de la comunicación y del lenguaje que se proyecta con las actitudes, la expresión corporal, el propio silencio, la manifestación del subconsciente a través de cualquier medio que deja constancia en el entorno, en los demás y en el propio manifestante.


Referencia

Español, S. (2007). Lenguaje Comunicación e Intersubjetividad: Una aproximación desde la Psicología del Desarrollo. Subjetividad y Procesos Cognitivos, 10, 13-28
Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=339630249001

viernes, 1 de julio de 2016

Capacitación en Comunicación Integral para fomentar la Convivencia Humana Responsable

Siempre comunicamos... pero ¿qué y cómo comunicamos? Y principalmente, ¿con qué efecto en los demás y en uno mismo?

Partamos de algunas premisas:
Toda convivencia humana se genera con base en la comunicación.
Es una acción permanente, voluntaria e involuntaria.
Empleamos lenguaje verbal y no verbal, que exponen el estado interno (pensamientos y emociones); y el estado externo, de los interlocutores y del medio.

Al comunicarse todo ser humano se manifiesta a través de su realidad, generada por sus experiencias y conocimientos previos; de ahí que resulte complicado comprenderse y, más aún, llegar a acuerdos.

Existen nueve (o más) posibilidades de no entenderse. Entre lo que pienso, lo que intento decir, lo que creo decir, lo que digo, lo que quieres oír, lo que oyes, lo que crees entender y lo que entiendes. 

La complejidad del proceso comunicativo requiere una capacitación, para evitar distorsiones y para que resulte efectiva, asertiva, empática y funcional. Debemos aprender todos los elementos a considerar tanto en el emisor, como en el perceptor, de tal manera que realmente se pueda ejecutar el circuito de la comunicación y logremos el entendimiento mutuo. Considerando que la visión integral de este trabajo, involucra no sólo la exposición de un mensaje, sino el fomento de la convivencia humana responsable.

Se pretende generar un constructo acerca de la convivencia humana capaz de reconocer al otro, al medio y a uno mismo como parte de un todo, al cual afectamos permanentemente a través del ejercicio de nuestra comunicación. De ahí la necesidad de involucrar a la responsabilidad.

A su vez, se considera pertinente indagar cuándo se debe realizar esta capacitación, es decir, cuál es la edad idónea para propiciar este conocimiento y desarrollo de habilidades que nos permitan ser "comunicadores integrales", y el cómo generar esta capacitación. Se ha referido en primera instancia al período de la educación secundaria, involucrando además de los estudiantes, a maestros y padres de familia, con la intención de atender al educando desde sus puntos de referencia más próximos.

Sin embargo, la investigación y la discusión están abiertas al diálogo con la realidad, de tal suerte que ésta nos dirija por la senda correcta.